Por: Osmany Cruz Ferrer.

Soy esa clase de peregrino que escribe porque no puede evitarlo, porque lo que se lleva dentro hay que sacarlo y yo lo hago aporreando un teclado, con unos dedos torpes y un corazón manso. Así voy de camino al cielo, viajo ligero de peso, mi andar es constante y raudo. Viene la noche y me apresuro a decir palabras de esperanza para el viajero extraviado.

No compito con otros, no falseo mi paso esperando aplausos, voy escribiendo esquelas de fe para los viajeros parcos. Quizás mi prosa, a veces tosca, pueda igualmente alumbrar al que le asedian las sombras. Si me ves por ahí taciturno y reflexivo, no me juzgues de lejano y frío, es que ando pensando en ti, haciendo una plegaria para serte útil con lo que te escribo.

 

 

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